TORRE VELASCA

1958 – 2025

De la manilla a la ciudad.
Presencia y continuidad del pasado.

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TORRE VELASCA

Con motivo de la restauración y rehabilitación de la Torre Velasca, 67 años después, Olivari renueva su compromiso suministrando para la torre las icónicas manillas Velasca, diseñadas por el Studio BBPR en 1956.

La Torre Velasca, construida según el proyecto del Studio BBPR entre 1956 y 1958, es el edificio que más ha contribuido a cambiar el skyline de Milán en el periodo de la reconstrucción de posguerra.

Considerada el símbolo del milagro económico por la originalidad de su imagen urbana, sus excepcionales dimensiones, su fuerza expresiva y su inédita síntesis entre tradición y modernidad, la torre evoca en su aspecto material y en su lenguaje las memorias históricas de la arquitectura lombarda.

El inmediato reconocimiento de su perfil en el contexto urbano la convierte en un auténtico icono milanés, un monumento moderno suspendido entre lo nuevo y lo antiguo, entre la tierra y el cielo, caracterizado por la célebre forma esbelta con el volumen superior en voladizo.

Una obra que demuestra la voluntad italiana de interpretar el tema del edificio alto sin diluirse en la aplicación simplista de los modelos de ultramar.

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TORRE VELASCA

Studio BBPR: Lodovico B. Belgiojoso, Enrico Peressutti, Ernesto N. Rogers (proyecto arquitectónico)
Arturo Danusso (proyecto estructural)
1950-1958
Piazza Velasca 5, Milán

Desde las primeras fases del proyecto, la Torre Velasca destacó por su forma única, convirtiéndose muy pronto en un icono del skyline milanés.

La estructura se realizó en hormigón armado: un fuste de unos 60 metros, destinado a oficinas, se eleva y después se ensancha 3 metros a lo largo del perímetro, dando lugar a un nuevo volumen de 30 metros de altura que albergará las viviendas.

El edificio tendrá 29 plantas en total; delante de la torre se inserta un cuerpo avanzado que en la planta baja alberga las tiendas y la galería de entrada, mientras que en la primera planta puede acoger espacios expositivos o comerciales vinculados a las tiendas.

Completan el exterior del edificio la terraza de la planta 25, marcada por la secuencia final de los pilares, y la gran cubierta revestida íntegramente con placas de cobre.

Las fachadas de la Torre Velasca tienen un carácter mural, con pilares trilobulados y paneles de hormigón decorativo de tonos cálidos. La disposición modular de las aberturas se vuelve más irregular en la parte superior, creando un efecto de movimiento que refleja la variedad de las viviendas.

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OLIVARI X TORRE VELASCA

La colaboración BBPR – Olivari

Como en la mayoría de los edificios más representativos de los años cincuenta, también en la Torre Velasca el proyecto llega hasta el detalle.

Para la ocasión, BBPR diseña las manillas Velasca, producidas por Olivari por primera vez en 1956.

Además de los numerosos elementos de mobiliario proyectados para la torre, BBPR diseña para la ocasión una manilla denominada «Velasca», precisamente en homenaje al edificio para el que fue concebida.

La manilla, producida por Olivari a partir de 1956, se caracteriza por una forma sinuosa de gusto barroco, pero inspirada al mismo tiempo en «principios auténticamente funcionales».

Alejándose de las rígidas geometrías racionalistas, la manilla revela una auténtica visión «orgánica» de la forma y es expresión de una vitalidad plástica que caracterizará toda la obra de BBPR en la posguerra.

Realizada en latón fundido en coquilla y suministrada con acabado brillante junto con roseta y escudo cubretornillos de original forma troncocónica, permanecerá en catálogo hasta 2005.

El suministro del «tipo Torre Velasca» incluía también una manilla de cremona para ventana, un tirador colgante y un pomo, todos diseñados por los arquitectos Belgiojoso, Peressutti y Rogers.

En 1959 la Fonderia e Officina B. Olivari escribe al Studio BBPR: «El próximo 13 de julio se reunirá por primera vez el Jurado del Compasso d’Oro. Hemos dispuesto la entrega de algunas muestras de manilla de puerta y de ventana Torre Velasca. Se lo debíamos».

En la V edición del Premio «Compasso d’Oro» – fundado por La Rinascente y promovido por primera vez por la ADI en 1959 – participaron 220 industriales y artesanos con unos 1200 objetos.

El jurado – formado por Bruno Alfieri, Vico Magistretti, Giulio Minoletti, Augusto Morello y Giovanni Romano – concederá, entre otros, el Compasso d’Oro al Fiat 500, icono insuperable del automóvil italiano.

Con motivo de la reciente restauración y rehabilitación de la Torre Velasca, Olivari ha realizado un nuevo suministro de manillas, que se han integrado con las originales, en parte conservadas y restauradas para las viviendas.

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RESTAURACIÓN, PUESTA EN VALOR Y REGENERACIÓN URBANA

En 2021, tras la adquisición total de la Torre Velasca, la sociedad global de inversión Hines encarga al estudio milanés Asti Architetti el proyecto de rehabilitación del edificio, que desde su construcción nunca había sido objeto de intervenciones de saneamiento o rehabilitación.

La Torre Velasca fue declarada «de interés histórico-artístico especialmente importante» por la Soprintendenza Archeologia, Belle Arti e Paesaggio de Milán en 2012.

Aunque sigue siendo un icono milanés, desde hacía muchos años había perdido su papel vital y dinámico en el tejido de la ciudad, mostrando los signos del tiempo y acusando los límites de una configuración funcional quizá ya no capaz de satisfacer las exigencias de la realidad contemporánea.

En 2019 Hines – sociedad global de inversión, desarrollo y gestión inmobiliaria – adquiere la Torre Velasca y en 2021 encarga al estudio milanés Asti Architetti, en colaboración con los estudios CEAS, ESA Engineering y YARD REAAS, el proyecto de rehabilitación del edificio.

El proyecto de conservación y restauración se planteó a partir de la exigencia de una renovación energética y se definió según los estándares ESG (Environment Sustainable Governance), acordando las intervenciones con la Soprintendenza para respetar el edificio y sus significados. La voluntad de mantener inalterado el sello distintivo del proyecto BBPR se ha medido constantemente con las nuevas necesidades de sostenibilidad, flexibilidad y eficiencia energética.

Se mantienen los usos originales, con oficinas, viviendas y tiendas, mientras que las plantas 1.ª y 18.ª se han destinado a restauración. Los espacios de la planta baja del cuerpo avanzado están conectados con la planta superior y con el sótano y albergan, respectivamente, los accesos al restaurante de la primera planta y a la zona wellness, que incluye un gimnasio y una piscina subterránea.

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En cuanto a las viviendas, las intervenciones han sido de restauración tipológica y material, recuperando los apartamentos en la configuración de BBPR.

Las oficinas se han reproyectado según una lógica de open space, con layouts flexibles y altos niveles de conexión digital, situando los bloques de baños en los dos lados cortos del edificio. La planta 15 se ha mantenido con oficinas separadas según la disposición histórica del Studio BBPR, eliminando los añadidos posteriores y sustituyendo todos los elementos no originales por piezas de características estéticas y de diseño similares.

La intervención ha contemplado además la reparación de las partes estructurales deterioradas y la recuperación de los elementos prefabricados y de los revocos.

Al igual que otros elementos de mobiliario, también las manillas del nuevo suministro son «Velasca», con acabado PVD SuperOro brillante.

Por último, el proyecto ha querido poner en valor el arranque de la torre y el espacio de la plaza, estableciendo una nueva relación entre ese lugar y la ciudad, concebido como lugar de intercambio entre lo privado y lo público, en línea con una estrategia de regeneración sostenible y puesta en valor de un landmark icónico.

La creación de una zona de «prioridad peatonal», separada de la calzada y enriquecida con bancos, olivos, magnolios y nuevas zonas verdes, devuelve a la ciudad un tejido de conexión entre los espacios comerciales, los accesos a la torre y las zonas de descanso, dibujando una especie de «atrio laico» – así lo define el proyectista Paolo Asti – en la base del edificio. Además, las dos salidas de la línea M3 del metro de Milán, en los extremos de la nueva plaza, garantizan una altísima accesibilidad al espacio.

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