
EMERSASOMMERSA
Alberto Scodro
Biennale Arte 2026
61.ª Exposición Internacional de Arte
Venecia 09.05 — 22.11.2026
OLIVARI, PARTNER DEL PABELLÓN DE VENECIA EN LA BIENAL
Con motivo de la Bienal de Arte 2026, Olivari ha sido invitada a participar en Emersasommersa, la instalación realizada por Alberto Scodro para el Pabellón de Venecia, dentro del proyecto más amplio Note Persistenti, comisariado por Giovanna Zabotti con la participación de Denis Isaia y Cesare Biasini Selvaggi. En el diálogo con el artista, la manilla supera su dimensión funcional para transformarse en símbolo de paso, relación y descubrimiento: el gesto de abrir se convierte en metáfora del acceso a nuevos mundos, culturas y visiones. La instalación construye así un diálogo entre arte y diseño, en el que el acto de abrir se traduce en una experiencia de conexión, transformación y conocimiento.
Alberto Scodro (Marostica, 1984) vive y trabaja en Nove. Tras una primera formación como restaurador, se licencia en Artes Visuales y Escénicas en la Universidad IUAV de Venecia y completa su trayectoria con programas de residencia internacionales en Venecia, Helsinki, Lieja, Portorož y Luxemburgo. Su investigación se desarrolla entre escultura, instalación e intervenciones site-specific, indagando la relación entre espacio, materia y procesos de transformación. Las obras nacen de fusiones, sedimentaciones y agregaciones de materiales heterogéneos — arenas, vidrios, metales, esmaltes y pigmentos — que dan forma a estructuras suspendidas entre la dimensión natural y la artificial. En la práctica de Scodro, la materia nunca aparece inmóvil ni definitiva, sino como un organismo vivo atravesado por el tiempo, por la energía y por continuas posibilidades de transformación.


NOTE PERSISTENTI
Con motivo de la 61.ª Exposición Internacional de Arte de la Bienal de Venecia, el Pabellón de Venecia presenta Note Persistenti, proyecto curatorial de Giovanna Zabotti con la participación de Denis Isaia y Cesare Biasini Selvaggi. En diálogo con In Minor Keys, tema de la Bienal de Arte 2026 ideado por Koyo Kouoh, el recorrido expositivo invita a escuchar las frecuencias más profundas de la ciudad: las que emergen de sus cimientos, de las memorias de sus habitantes, de las transformaciones de la materia y de las relaciones invisibles que atraviesan Venecia. El Pabellón se desarrolla como una secuencia de ambientes dedicados a distintas dimensiones simbólicas de la ciudad, sumergida, doméstica, mitológica y colectiva, transformando Venecia en un paisaje hecho de estratificaciones, presencias y huellas persistentes. Es en la dimensión sumergida donde se inserta el proyecto de Alberto Scodro, a través de una reflexión sobre la materia, el tiempo y lo que normalmente permanece oculto bajo la superficie.
El proyecto EMERSASOMMERSA de Alberto Scodro nace de una reflexión sobre la dimensión sumergida de la ciudad: aquello que sostiene Venecia pero que normalmente permanece invisible, oculto bajo la superficie del agua, en las sedimentaciones de la laguna y en las estratificaciones materiales y temporales que a lo largo de los siglos han contribuido a construir su identidad. A través de las obras de la serie UG (Untitled Glass-Sand), Scodro construye un paisaje suspendido entre lo natural y lo artificial, evocando concreciones minerales, formaciones orgánicas y fragmentos que parecen emerger lentamente del subsuelo veneciano. Arenas, vidrios, pigmentos y materiales heterogéneos se agregan en formas que recuerdan estructuras geológicas, organismos acuáticos y superficies modeladas por el tiempo, el agua y la presión. La instalación ofrece una visión de la materia como organismo vivo y en continua transformación, donde pasado y presente conviven en un equilibrio frágil y cambiante. Venecia aparece así no como imagen monumental o escenografía inmóvil, sino como ciudad estratificada, atravesada por memorias invisibles, mutaciones lentas y relaciones profundas entre naturaleza, arquitectura y tiempo.


UNA ESTRATIFICACIÓN DE LENGUAJES
En la Bienal de Arte 2026, las manillas Olivari entran en el proyecto de Alberto Scodro como fragmentos de una estratificación cultural construida en el tiempo a través del diálogo con arquitectos y diseñadores de épocas y sensibilidades diferentes. No un lenguaje único, sino una pluralidad de interpretaciones del gesto de abrir, a través de las cuales la manilla se convierte en punto de relación entre cuerpo, espacio y arquitectura. Dentro de la instalación, las colecciones conviven como huellas pertenecientes a tiempos distintos: formas rigurosas, signos escultóricos, superficies esenciales y gestos proyectuales que cuentan maneras diferentes de entender la arquitectura y la relación con la materia. En el diálogo con la investigación de Scodro, estas presencias se transforman en fragmentos de un paisaje suspendido entre lo natural y lo artificial, donde gesto, espacio y materia se relacionan dentro de un único relato visual.




EL GESTO DE ABRIR
Las manillas seleccionadas para la instalación representan interpretaciones diferentes de un mismo gesto: abrir. Cada proyecto introduce una relación distinta entre mano, espacio y arquitectura, transformando un elemento funcional en un dispositivo de conexión, paso y descubrimiento. Junto a proyectos históricos ligados a los maestros del siglo XX conviven así interpretaciones contemporáneas capaces de expresar rigor geométrico, esencialidad, investigación formal y una relación más táctil o escultórica con la materia, componiendo una estratificación de visiones que refleja la evolución continua de la cultura del proyecto en Olivari. La selección recorre épocas y lenguajes diferentes de la historia de Olivari, poniendo en relación Garda de Ignazio Gardella, Lama de Gio Ponti, Icona de Vincent Van Duysen, Paddle de Barber & Osgerby y Brera de Antonio Citterio. Colecciones nacidas en momentos distintos pero unidas por la capacidad de interpretar la relación entre gesto, forma y arquitectura a través de sensibilidades proyectuales autónomas y reconocibles. En el contexto de la obra de Alberto Scodro, estas manillas se convierten simbólicamente en puntos de acceso entre mundos distintos: entre lo visible y lo invisible, entre artificio y naturaleza, entre materia industrial y transformación orgánica. A través del gesto cotidiano de abrir, el objeto supera así su función y adquiere un significado más amplio de relación y travesía.


