
Gio Ponti Relight
Afinidades electivas entre Ponti y Olivari
SALONE DEL MOBILE 2018
La iglesia de San Francesco al Fopponino, en la que Ponti y Olivari colaboraron en la realización de la manilla Cono, vuelve a iluminarse después de 30 años.
16-22 de abril de 2018
Visitas guiadas de 19.30 a 22.15
En italiano e inglés
Iglesia de San Francesco d’Assisi al Fopponino
Via Paolo Giovio 41, Milán
La iglesia está siempre abierta
de 8 a 12.30 y de 16 a 22.00
En colaboración con Gio Ponti Archives




Restauración de las partes metálicas
Olivari quiso poner a disposición sus capacidades tecnológicas y artesanales para devolver «a la luz» las lámparas de la iglesia de San Francesco al Fopponino.
Las 20 lámparas de latón de la nave central se sacrificaron en los años 80 para instalar otros aparatos que aumentaran el rendimiento luminoso. Los proyectores de halogenuros metálicos, muy potentes, desnaturalizaron por completo el concepto espacial y la atmósfera recogida que Ponti había querido originalmente. Además, las propias lámparas sufrieron con el tiempo una progresiva oxidación y oscurecimiento, que hizo perder y olvidar el acabado ligero y elegante que caracterizaba su presencia.
La restauración afectó inicialmente a la estructura metálica y se llevó a cabo en los talleres de Olivari. En primer lugar se analizó en laboratorio el tratamiento que se había aplicado originalmente al latón y, después de arenar y esmerilar la superficie eliminando la oxidación, se procedió al satinado horizontal y a un posterior barnizado transparente con cocción en horno, que mantendrá inalterado durante muchos años el aspecto de las lámparas.


Actualización técnica
Paralelamente, con el asesoramiento del técnico especialista en iluminación, el ingeniero Carlo Bignoli, pusimos a punto una solución basada en tiras LED alimentadas a baja tensión capaces de proporcionar los lúmenes que originalmente emitían los tubos de neón moldeados y curvados. Estas tiras se fijaron con un sistema reversible a la teja, de modo que no fueran visibles y emitieran una luz difusa y cálida.


De acuerdo con la superintendencia de bienes culturales de la Diócesis de Milán, se habían fijado dos objetivos.
El primero era restaurar los componentes metálicos en su aspecto estético original, utilizando productos que garantizaran un mantenimiento adecuado en el tiempo. El segundo era sustituir las fuentes de luz por otras tecnológicamente avanzadas, más duraderas en términos de vida útil y menos costosas en consumo energético.

El resultado final debía restablecer la atmósfera de recogimiento que quería Gio Ponti mediante una iluminación controlada, garantizada por las lámparas y los ventanales, y devolver a las lámparas su antiguo «esplendor», en su forma ligera y elegante.


